Italia fue mi fiesta💟

Corrían rumores que había un tipo que tenía un Peugeot 504 cremita que mataba a las chicas. No me acuerdo si le decían el atrapa mariposas o el mata mariposas.

Ese día me había tomado un whisky porque tenía miedo y el alcohol me daba valor, pero ese día estaba borracha. Me desocupé de un cliente y me metí detrás de los árboles para acomodarme la ropa. Cuando salí vi un Peugeot con las mismas características del tipo del que hablaban.

La puerta del coche estaba abierta.
-Subi al coche-me dijo desde adentro con una pistola en la mano.
-No me tires, yo hago lo que me digas- le respondí.

Me acerqué y él se giró para abrir la puerta de atrás. Yo me adelanté y le tiré una patada, con tanta suerte, que le hice caer el arma de la mano. Me le tiré encima y pensé, “antes que me mate, lo mato yo”. Luchamos: le di una paliza y no lo soltaba. Pasaron coches a mirar. Cerca de pocos metros había una parrilla y los policías hacían como si no me conocieran.
-¿Sos loca Carla?, ¿qué estás haciendo?- me dijo uno.
-Llévalo en cana que es el atrapa mariposas, él mata a las travestis.
-¡No!, es el nuevo comisario, me respondió.

Pasó como una semana y salió una compañera de estar presa.
-El comisario te está buscando, dijo que te va a matar, lo lastimaste todo, está arañado y mordido- me dijo.

Un día llegué a mi casa y el chico que vivía conmigo me dijo:
-Te busca la Raquel, si querés verla búscala en la casa de su hermano.

A los pocos meses estaba en un avión con destino a Francia; sin saberlo iba hacia mi ansiada libertad. Mientras volaba iba tirando todos esos miedos que tenía.

Llegué a Francia, estuve tres días y no me gustó. Entonces mi amiga me dijo que fuéramos a Italia. Como ella no se pudo ir en ese momento, me fui yo sola. Llegué a Roma, en tren, a la estación central —que es muy parecida a la de Retiro, en Buenos Aires y también su gente lo es.

Al salir de la estación de tren encontré a un muchacho joven. Entre señales y un poco de italiano —que aprendí cuando mi padre me llevó a vivir con él a un lugar donde vivían muchos italianos— logramos entendernos. Él me dijo que conocía un hotel. Fui ahí, encontré a mis amigas argentinas y me quedé con ellas un tiempo.

Cuando llegó mi amiga de Francia me llevó a vivir con ella y a trabajar a la calle Cristóforo Colombo.

Una noche me quedé sola trabajando, ya era tarde, se habían ido todas y tenía un poco de miedo. Me puse a hacer autostop y me paró una chico que me preguntó a dónde iba y yo le dije que al estadio Olímpico, que está cerca de donde vivía. Durante el camino fuimos hablando.

– ¿De dónde eres? – me preguntó.
– Argentina.
– ¿No sabés hablar italiano? – me dijo mirándome.
– Poco, poco, le dije mientras me sonreía.
-Qué linda sonrisa, me respondió.

Llegamos y lo invité a pasar.
– Hoy no, pero mañana al mediodía vengo a enseñarte italiano.
Y así fue. Danielle todos los días iba a enseñarme su idioma.

Después de un tiempo hablé con el director del hotel y le pedí un departamento para vivir sola. Me lo dio y me mudé.
– ¿Puedo quedarme a dormir con vos?, me dijo Danielle, cuando le conté.
Le dije que sí.

Ahí empezó nuestro romance. Llegó el mundial del 90, Italia estaba de fiesta y yo, con mariposas en la panza, me enamoré.

Un día me llamó por teléfono y me dijo: prepárate un bolso, porque nos vamos una semana al mar. Cuando estábamos volviendo por la autopista, escuchando a Eros Ramazzoti, él me miró y me preguntó si quería irme a vivir con él. Ni lo pensé, le dije que sí.

Viví los mejores siete años de mi vida. Una vez más mi intuición no me falló. Conocí personas maravillosas. Por primera vez en mi vida fui inmensamente feliz. Él me enseñó a quererme y a valorarme.

En siete años todos los días fueron distintos. Ni siquiera cuando me separé fue triste. En el instante que me dijo que nos teníamos que separar, le dije que lo entendía.
Años más tarde, me contó que tuvo una hija: se llama Carla.

Carla Pericles: Las imágenes pertenecen al Fondo Documental Carla Pericles. Fueron incorporadas en el Archivo de la Memoria Trans en el año 2017.
Carla Pericles es una de las sobrevivientes de la Dictadura y la Democracia Argentina. Trabaja actualmente en el Archivo, en el área de Preservación Digital.